
Sinsajo.
En llamas:
Se moja la mano libre en la sangre del pecho y hace los pequeños movimientos giratorios con los que tanto le gustaba pintar.
-Todavía no he conseguido pintar un arco iris. Llegan tan deprisa y se van tan pronto… No he tenido el tiempo suficiente para capturarlos, sólo un poquito de azul por aquí o de morado por allá y vuelven a desaparecer. Vuelven al aire.
La mujer parece hipnotizada por las palabras, en trance. Levanta una mano temblorosa y pinta lo que parece una flor en la mejilla de Peeta.
-Gracias -susurra él-. Es preciosa.